domingo, 12 de diciembre de 2010

UN CUENTO SIN FIN Y MANUEL CABALLERO

No llegué a terminar la historia anterior, ni conté de Paraguaná, ni de Barquisimeto, ni de nada. Y no hay vuelta atrás. Ya la memoria perdió la emoción que tenía y hoy es demasiado domingo para forzarla. Veo en internet que murió Manuel Caballero, historiador, gastrónomo....y Caballero; y recuerdo un viaje que hice con él y mi amigo Jorge Carrillo desde Mérida, en un VW que tuvo don Manuel y en el que tardamos tanto tanto pero tanto, sin pasar de segunda y yo que no sabía manejar sincrónico, que el pobre carro no mas dejarme en mi casa se fundió. Al día siguiente, mi cumpleaños, fui a escuchar a Manuel en su discurso de orden en el Concejo Municipal de esa Caracas que ya no es.
De Manuel Caballero me queda mucho país y alguna tarde que no se cómo ni por qué, en unas tenidas con Adriano González León, Mary...ups, se me olvidó su apellido, terminaba yo cosidendo botones a sus camisas y tarareando dos canciones que nos cantó hasta hartarnos...una que decía que triste y sola se queda Fonseca y otra de cuatro pañuelucos tengo y olè y olè...
Pero cero nostalgia. A Manuel Caballero le regalo la terrine de morcilla carupanera que acabo de hacer, la de pato, la torta de frutas que aqui en casa Juan y yo deshidratos y confitamos, la mermelada de naranja cajera y la botella de ponsigué. Que con esos sabores maravillosos transite hacia el país de otros sueños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario